A ciento cuarenta kilómetros de la ciudad de Guayaquil se encuentra un pequeƱo paraje natural y cultural llamado Ancón, perteneciente a la provincia de Santa Elena. El caluroso recibimiento por parte de sus habitantes, y de su clima, me llevó a conocer a Jimmy Morgner Quirola, un hombre que nació en el famoso barrio InglĆ©s y que es propietario, junto a su madre, de la casa 701 que heredaron del padre de Jimmy cuando llegó a trabajar al primer enclave petrolero del Ecuador en Ancón, para la compaƱĆa inglesa Anglo Ecuadorian Oilfields Limited.
La casa de los Morgner Quirola, con diseƱo arquitectónico de la zona rural de Inglaterra, aparenta un estado avanzado de vetustez, no es para menos, lleva en pie aproximadamente 100 aƱos. Una vez dentro de ella, se puede visualizar la estructura original de la construcción, muebles de la Ć©poca, tornillos que servĆan a los trabajadores para sus labores cotidianas, telĆ©fono dotado para cada familia por la compaƱĆa, planos de la casa, incluso, hasta una muestra de petróleo que el padre de Jimmy dejó como recuerdo. Jimmy es quiĆ©n a dĆa de hoy cuida del patrimonio de la familia, su padre se separó de su madre.
Son varios recuerdos que permanecen dentro de la casa, las fotografĆas son uno de ellos, que hacen de aquel espacio un encuentro entre la vida pasada y la presente que avanza con lentitud. MarĆa Eugenia Quirola de Morgner, mamĆ” de Jimmy, enseƱa con tanto entusiasmo reliquias que ha guardado con mucho cuidado. Ella es oriunda de Guayaquil, antropóloga de profesión, comenta que ha cuidado la casa como si fuera un hijo mĆ”s. En el ir y venir de la explicación que MarĆa ofrece a los visitantes, con mucho ahĆnco muestra cada espacio de la casa. Resalta que dentro de la vivienda no puede haber cosas pesadas, de hecho, el interior de los anaqueles estĆ” construido por cartón para que no pese mucho, debido a que las bases de la casa estĆ”n montadas sobre pilares de cemento. Los grandes ventanales son otro atractivo de esta construcción inglesa de principios del siglo XX, hacen de un lugar idĆlico para quien guste del sincretismo cultural. Son las 3:20pm, ya es hora de volver a Guayaquil, con mucha nostalgia los visitantes se despiden de los anfitriones, dejando una promesa latente, volver para continuar documentando la historia viva de Ancón.

















